martes, 30 de mayo de 2017

CANARIAS NO TIENE DIA



CANARIAS NO TIENE DIA
ANGHEL MORALES

Canarias no tiene día
es mi forma de opinar
pues somos una colonia
que no tiene libertad.

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Se sacaron de la manga
hacer un día de Canarias
buscar una fecha libre
por los esbirros de España.

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Todos los pueblos celebran
el día de su independencia
celebrar la esclavitud
me parece una inconsciencia.

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¿Alguien me puede contar
que pasó el treinta de mayo
para que el pueblo canario
hoy tenga que celebrarlo?

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La situación de Canarias
empezó en un genocidio
que ha llevado nuestras islas
hasta el fondo del abismo.

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Aquí nada se celebra
para honrar al pueblo guanche
solo pa cruces y santos
ya me parece indignante.

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Esto del treinta de mayo
un invento artificial
yo les digo que este día
no hay nada que celebrar.

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La historia de nuestras islas
no se enseña en los colegios
no celebres este día
una forma de joderlos.

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Los cuadros del parlamento
esos de la humillación
demuestran la esclavitud
que vive nuestra Nación
 
No entiendo como este pueblo
acepta estar sometido
adorando al invasor
que es quien nos tiene jodidos.

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Ya con esta me despido
yo nada celebraré
españoles y criados
que dejen ya de joder.


¡AHÍ VA, LA VIRGEN!



¡AHÍ VA, LA VIRGEN!
JUAN CARLOS MONEDERO

No es lo mismo que un rico se burle de un pobre a que un pobre haga unas risas con la pobreza. No es lo mismo que Albie Sachs, amigo de Mandela, haga un chiste sobre su cuerpo mutilado cuando despierta de la operación en la que le amputaron un brazo -en un atentado dirigido por el gobierno surafricano del apartheid-, a que Santiago González haga un comentario sarcástico en la televisión de la iglesia sobre la discapacidad de Pablo Echenique. No es lo mismo que un trabajador o un autónomo digan que tenemos que trabajar más a que lo diga Díaz Ferrán, Presidente de la Patronal encarcelado por amigo de lo ajeno. No es lo mismo que una víctima del terrorismo de ETA diga que es tiempo de luchar por dejar clara la verdad y de abrir una nueva página a que lo diga alguien con las manos llenas de sangre y sin asomo de arrepentimiento. No es lo mismo el deseo de dejar atrás el pasado que expresa una víctima del terrorismo franquista, al pie de la fosa donde, anónimos, reposaban intranquilos los huesos de un familiar recién encontrados, a que Rafael Hernando, con su cara de cínico sin escrúpulos diga, en nombre de los sucesores de aquella barbarie, que no hay que remover el pasado, que toca dejar en paz a los muertos y que no es tiempo de abrir las heridas. No es lo mismo que una joven acosada en el colegio perdone a sus compañeros a que sus abusadores digan que se merecen el perdón porque simplemente estaban de broma. Y así, desgraciadamente, casi sin tasa. En los campos de concentración los judios hacían chistes. Pero si los contaba un kapo o un nazi no eran graciosos. Cuando hay víctimas y culpables, el punto medio no está en repartir culpas.

No es lo mismo que los humildes celebren a la Virgen, en su mundo sin grandes esperanzas, a que la celebren los que cierran a los humildes sus esperanzas. No es lo mismo que los que han construido sus biografías al ritmo de la Iglesia sigan teniendo oído musical para los ritos religiosos a que obliguen a ir a misa los que siempre han usado el temor de Dios para conseguir obediencia. Porque la Virgen de los humildes, aun siendo cierto que trabaja más tiempo para los poderosos que para los pobres, ayuda a que los golpeados imaginen la vida un poco menos miserable. Y eso, nos guste más o menos, hay que respetarlo.

Kichi seguirá escribiendo, cuando escriba de política, que hay una iglesia que nunca ha viajado a los barrios pobres, recordará que tras la II República y durante el franquismo nos volvieron a llevar a comulgar literalmente a hostias e, incluso, dirá que poco a poco nos iremos atreviendo a saber que no hay primeros motores inmóviles y que la bondad y la solidaridad reposa en nuestra propia humanidad y no en forma de depósito de alguien que nos tutela. Pero hoy, Kichi, es Alcalde de Cádiz y de todos los gaditanos. Y de la misma manera que está bien que no impulse nada que nos quite la responsabilidad de nuestros actos, hace bien en escuchar al pueblo en el momento concreto en el que vive el pueblo, que es el ahora. Porque en un mundo emancipado es verdad que o no habrá ni dioses ni vírgenes o habra miles. Pero mientras tanto, gobernamos para el pueblo que está ahí. Y gobernamos sabiendo que no es lo mismo el poderoso que el humilde, aunque coincidan en algunos sitios. Kichi no es el alcalde de mañana. Es el alcalde de hoy. Y qué bueno que lo tiene claro. Y además, sin ayuda de la virgen, porque dios nunca abandona a un buen marxista.

UN LLANTO INVISIBLE QUE ES CUESTIÓN DE ESTADO



UN LLANTO INVISIBLE QUE ES
 CUESTIÓN DE ESTADO
RUTH TOLEDANO

Solo en lo que llevamos de 2017, en España han sido asesinadas 34 mujeres por la violencia machista. Mientras que en 2015 una Macroencuesta del Gobierno reveló que alrededor de 556.000 mujeres afirmaban haber sufrido esa clase de violencia en los 12 meses anteriores, en 2016 se presentaron 142.893 denuncias y 43.311 solicitudes de orden de protección, de las que se concedieron 24.367.

Son cifras a las que se remite Amnistía Internacional España, que ha lanzado una campaña contra la violencia de género. Aunque tales estadísticas sean tristemente conocidas, el  concierto solidario  que ofrecerá la cantante María Lavalle en el marco de esa campaña lleva por título 'El llanto invisible'. La diferencia entre el número de mujeres que refieren ser víctimas y el número de denuncias contra sus agresores es tal que pone en evidencia una realidad invisible, mayor y más sobrecogedora aún que la conocida. En primer lugar, las cifras dinamitan la falacia de las denuncias falsas, falacia con la que violentos y cómplices se llenan la boca de oscuridad.

Si Amnistía Internacional insiste en la necesidad de evaluar la aplicación de la Ley Integral contra la Violencia de Género, diversos colectivos feministas reclamaron el pasado #25M en la calle la modificación del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado, denunciando que las políticas contra la discriminación y la violencia suman 47,47 millones de euros, es decir, un 0,01% del presupuesto de 2017. En un Estado donde 2,5 millones de mujeres ha sufrido alguna vez violencia de pareja y 1,5 millones sufre violencia sexual fuera de la pareja, ese un 0,01% supone una ofensa para las víctimas, como señalan los colectivos feministas.

Una ofensa criminal, dado que se trata de una cuestión de vida o muerte, que se produce en el escenario de un ‘Pacto de Estado contra la Violencia de Género’ muy cacareado desde el Congreso de los Diputados pero inútil si no se destina presupuesto, imprescindible para cumplir con la ley que protege a las mujeres, y si no se cuenta en él con la participación real de las organizaciones de mujeres.

La violencia contra las mujeres es cuestión de Estado porque no es tolerable que en nuestro país hayan sido asesinadas 34 mujeres en cinco meses (según recuentos que elevan la cifra oficial de asesinatos por violencia de género). Si hubieran sido asesinados 34 ministros se habría declarado el estado de excepción. También si hubieran sido asesinados 34 diputados del PP, 34 militares de alto rango, incluso 34 obispos o 34 grandes empresarios. Que la violencia sea estructural, sistémica contra mujeres, la convierte en ese llanto invisible que precede a la muerte siguiente.

Y mientras las mujeres estamos gritando en la calle el terror y la indignación, la respuesta en el hemiciclo es el desprecio: cero euros para la lucha integral contra la violencia machista y su prevención, es decir, ni un euro para las medidas que se acuerden en ese Pacto de Estado que debe estar en marcha en octubre de 2017, ni un euro para el cumplimiento de los nuevos compromisos del Convenio de Estambul.

De cada crimen machista serán cómplices los del PP, que en la Comisión de Presupuestos rechazaron todas las enmiendas de la oposición sobre la prevención de la violencia machista, la atención a las víctimas (que, además de las mujeres, son los menores: 11 niños y niñas han sido asesinados en 2017) y las políticas de igualdad.

Repugna hasta la náusea que incluso hayan rechazado la propuesta de incrementar las desgravaciones fiscales para los donantes al Fondo de Becas Soledad Cazorla, cuyo objetivo es ayudar a los huérfanos de las mujeres asesinadas. Repugna hasta la náusea pensar que esa desgravación suponía a las arcas del Estado una pérdida de tan solo 3.500 euros. Menos de lo que vale un "volquete de putas". La corrupción moral de Rajoy y los diputados del PP está a la altura de su corrupción política.

Para que la violencia machista sea de verdad una cuestión de Estado hace falta presupuesto, medios para que se investiguen y persigan sus crímenes y para que la justicia actúe con diligencia. Amnistía Internacional denuncia el aumento de los sobreseimientos de las causas y de las sentencias absolutorias, al tiempo que descienden las órdenes de protección. Pero no solo: también que persistan los prejuicios discriminatorios contra las víctimas de violencia de género, cuyo testimonio se pone en duda con frecuencia.

Para combatir esa terrible injusticia con las víctimas, esa ignorancia que debe avergonzarnos como sociedad, hacen falta también medios educativos que formen en la igualdad y en el respeto. Con este Gobierno, es una quimera que va dejando en el camino un rastro de sangre visible, un rastro de llanto invisible.

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