viernes, 30 de septiembre de 2011

LOS HERRAJES DE LA VIDA



Olga Rivero Jordán


Olga Rivero Jordán nació a la vida en La Laguna (Agüere) y también a la literatura en sus visitas cotidianas a la biblioteca del Instituto de Canarias. Allí conoce a Balzac, Valle-Inclán, Valdés, Maurois, Verne, Galdós, Emilio Carrere, Hugo, Tolstoi...admirando la notable narrativa y poesía de los años 50, entre cuyos autores se encuentra su propio hermano y notable escritor Joaquín Rivero, quien publicaría sistemáticamente en Hespérides, Gánigo y otras publicaciones dirigidas en su mayoría por el maestro de poetas Emeterio Gutiérrez Albelo.
Otro nombre ilustre de su estirpe fue el deán Isidoro Rivero y Peraza de Ayala, profesor de la Universidad de La Laguna, diputado y escritor. Investigando asimismo en la biografía del insigne escritor y humanista José de Anchieta, antepasado de nuestra autora.
Publica y colabora en las revistas Campus II, Aquel Viejo Noray, Taramela, Menstrua Alba, Poesía -revista venezolana de poesía y teoría poética de la Universidad de Valencia, Venezuela -, en El Taller, El Vigía, así como en los diarios La Tarde (Revista Semanal de las Artes), Diario de Avisos, El Día y La Gaceta de Canarias
(Gaceta de Arte y Literatura). Aparece en la última antología de poetas canarios editada por el Ateneo Obrero de Gijón (Asturias), Antología de la Poesía Canaria de Antonio Arroyo y Domingo Acosta Felipe en la revista Isla Negra nº 202, además inéditos en prosa y otros volúmenes de poesía actualmente en prensa alguno de ellos. Actualmente goza de gran divulgación en Latinoamérica gracias a autores simpatizantes de su obra que la han hecho llegar tanto a Chile o Venezuela como a México y Argentina.
A una primera etapa social le ha seguido el discurso pleno de un intimismo que se alonga hasta los profundos pozos del inconsciente y su alquimia. Esa biografía de su palabra escrita, se evidencia en la llameante imaginación idiomática de esta autora de Hiladora de Luz, y desde los títulos mismos de sus fragmentos hasta los editados poemarios: Los Zapatos del Mundo Ed. Cuadernos de Arte y Literatura, Santa Cruz de Tenerife, Las Llamas Rápidas de la Sangre Ed. CCPCanaria. Girándula Ed. Benchomo. La Imaginista de Sueños Ed. Idea.-Instituto de La Mujer-. La Ciudad Soñada ed. Benchomo prólogo de Freddy Crescente; Antología Poética Ed. Artemisa. Y también en ed. Benchomo, la trilogía: El Sentir de la Hoguera, Hiladora de Luz y Mares, prologados por Juan José Delgado, Antonio Jiménez y Roberto Cabrera. Memoria Azul, El Vigía editora 2009 dentro de la colección Lengua Viva. Solar de Manuscritos, El Duende Azul y Huertas de Luna, son algunas de sus textos aún inéditos y próximos a publicar
Sus obras han sido reseñadas por eminentes escritores como Isaac de Vega o Carlos Pinto Grote, ambos Premios Canarias de Literatura. En un prólogo vernal dice el primero de ellos: "te colmaba una alegría inocente que sobrenadaba por encima de las pesadas tontadas del suceder de los días". Otros poetas como Pérez Só o Freddy Crescente sugieren un paralelismo que nos presenta el maestro de la poética venezolana Ramos Sucre: " la prosa existe como tal en el montaje gráfico, ya que su contenido poético reposa en la esencialidad del lenguaje". Quizá la propia Olga conozca esta cita que Sucre pone en boca de un bardo "la tradición había vinculado la victoria a la presencia de la mujer ilustre, superviviente de una raza invicta. Debía acompañarnos espontáneamente sin conocer su propia importancia"
Antonio Arroyo Silva dice que en su poesía “no hay palabras mágicas. Es la magia de las palabras con su hambre y su sed repintadas de cereza, que Olga recoge de la escarcha, después de la nevada del desasosiego. Así que me siento a la mesa, me vierto en el café con leche y Olga, desde el silencio, va llenando el vacío con las frutas prohibidas de todos los paraísos.”
El crítico Jorge Rodríguez Padrón le dice a Olga Rivero Jordán. “Leyendo he recordado el mundo de la poeta uruguaya Marosa di Giorgio, con el que creo el suyo establece un sugestivo paralelo o reflejo, desde esta ladera del idioma. No sé si conocerá la obra de di Giorgio (lo digo porque hace muy poco que se ha publicado en España); pero creo que valdría la pena que se encontraran –siquiera a través de la lectura– con alguien que yo entiendo que es su alma literaria gemela. La diferencia fundamental: lo radicalmente vital de, y el estilo que da la voz personal de cada una”.
© El Vigía editora

LOS HERRAJES DE LA VIDA

La posguerra, la generación de los cincuenta. De Olga Rivero Jordán se dice que pertenece a la de los 80 al publicar su primera obra, Los Zapatos del Mundo en esas fechas... Mientras otros disuelven las metáforas y analizan el elemento azaroso de su formación y usos, Olga Rivero las construye y las lanza a esos cielos indelebles que son la imaginación y el libre albedrío interpretativo, el cultivo de la propia sensualidad del lector. Su prosa poética en ese sentido es algo así como una nueva didáctica sentimental. Como sabemos el género de la prosa hasta la corte de Alfonso X no se cultiva, siendo más erudita en un principio e inspirada en las sabias literaturas latina, árabe y hebrea. El autor de la Celestina escogió la prosa como técnica literaria donde abunda el influjo de Boccaccio, de mucho exotismo. El modernismo también lo cultivó con acierto en sus voces.

La prosa poética de Olga Rivero es una plaga vegetal que nadie sabe, es casi una hiedra que acabará ocultando por completo la crudeza y los contornos alambicados de unas décadas que aún no le han devuelto el primitivo hogar de sueños, aquel que robaron a todos los proscritos y que quedó tan imaginistamente plasmado por López Torres en su poema “las moscas”.

Todos sabemos que la mayor parte de los creadores canarios de los cincuenta han sido ya catalogados por la crítica, psicoanalizados en una carrera hacia una filosofía de la literatura, hacia una indagación en el yo de cada uno de los antecesores que conforman la tradición literaria insular. De esta suerte interpretativa hemos extraído valiosas deducciones, pero asimismo valores de universal trascendencia. El enigma del invitado de Gutiérrez Albelo es un caso muy significativo entre otros. Es la pubertad de Olga Rivero y su generación donde hay una actitud retrógrada que entre otras consideraciones reduce el cuerpo sexual a los genitales, la sexualidad es exclusiva de los varones, sólo se ejercerá en el matrimonio y tiene un único carácter heterosexual. Pero por esas mismas razones, la prosa embiste contra lo superficial y marcadamente virtual de quienes han cambiado de actitud sólo por dejar de hacer el ridículo. Y lo cultiva rebelándose contra lo secretamente impuesto.

En los textos hay excitación, orgasmo, bienestar, relax, vasocongestión, secreción y ternura, pero también luchas de poder que los agonistas hacen aparecer, inhibición, anorgasmia...todo nos lleva a concentrar esfuerzos contra el ser humano banal, la banalidad, como llama el filósofo Gilles Lipovetsky en su obra La Era del Vacío, al individuo fruto del cambio antropológico, preparado para un reciclaje permanente. Y está el vivir con el otro, como una casa de fantasmas de James, un hogar para observar sólo por los huecos de las viejas cerraduras, un hombre nuevo en superación lejos de los clichés como apunta Elisabeth Badinter en “la identidad masculina” y como lo identifica Olga Rivero en este magnífico volumen. Tal como cita Hölderlin: “las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu, si no chocaran con el destino, esa vieja roca muda”

En La Imaginista de Sueños, Freud y Ezra Pound podrían ser nuestros referentes o quizá pudiéramos cambiar los peones o las damas como en un juego y hablar de Domínguez y Carlos William o de Sucre y Agustín Espinosa y volver a jugar a los dados con la doble orfandad del artista canario y mujer. Se nos supone en la tarea de interpretar los sueños y relacionar las imágenes de un todo, lejano a las paradojas deportivas o políticas, mediáticas o de simple y llana macdonalización de la cultura. Olga Rivero Jordán ha llegado al trance donde se halla colocando una por una las piezas de su puzzle emocional. Y para ello ha redescrito todo aquél entorno que ha pretendido sojuzgarla, etiquetarla, sablearla y sobornarla, escogiendo el camino seguro del proustiano juego de espejos. Así que prefiere desnudarse en público que la hibernación o el soilen green, aquél preparado que les suministraban en forma de galletas a los enajenados ciudadanos de un estado ideal.

Así, su bestiario está repleto como un ropero del Britania, de estros adocenados, y serpientes encantadoras. Viviendo en un mar de fobias y peces de colores, de síndromes y guerras genéricas, los personajes se acercan, unos están a pocos centímetros, otros se mantienen a una distancia social. Pero a pesar de la fría voz de los perversos que sueñan el desenlace caníbal, se acerca Olga Rivero y con voz más alta que la ira o el desprecio, nos invita al humanismo que renace en La Imaginista de Sueños.

Los herrajes de la Vida es un título de su propia cosecha que me ha llamado poderosamente la atención. En el argot de los músicos, la bolsa de los herrajes, el cajón de sastre de toda la parafernalia de ejecutantes, viaja en ese pesado “muerto”, aunque los “muertos” en el rock and roll sean precisamente los que amplifican el discurso de las guitarras eléctricas. Pero esa es otra historia, aunque quién sabe si la misma. Cargamos con esos herrajes que son el ineludible armazón del futuro, casi los hierros básicos de toda armadura. Y el personaje huye casi como una Marnie, hurtando alhajas y perlas enconchadas en los volúmenes de su gran biblioteca que fueron las ancianas vitrinas de una famosa farmacia lagunera. Los sueños como la vida están hechos de recuerdos retorcidos y cemento que reconstruye lo que en verdad ya no se recuerda. De ahí que imaginemos los sueños, porque éstos y su significado si tienen una verdad es precisamente el escurrirse.

Alguien viene a aguar la fiesta, pero Olga sube el volumen y coloca a Lavoe en primer plano, luego escribe con ironía “en la copa donde brindamos lo poco que tu has bebido.”

“Es la ambigüedad cercana a cierto azar, - cita el escritor y psiquiatra Carlos Pinto en un prólogo anterior para Las Llamas Rápidas de la Sangre – es el mundo que descubre el inconsciente y los sueños. La evocación de motivaciones donde aparecen los fantasmas esenciales”.

Es por tanto la prosa terapeuta, plagada de símbolos que son el mundo y el ello que habla en el léxico de un paisaje interiorizado que acompañó las impresiones que son transferidas y centrifugadas hasta compartida por seres desaparecidos hace ya mucho tiempo.

Es como grafía egipcia, narradora de mundos instalados en el preconsciente, aunque también en un colectivo inconsciente, que guía como escriba el balbuceo hasta la pared. No es azar y sí obedece a normas inextricables, dictadas por la estética contenedora de un tono trascendental.

El afán que universaliza el meollo onírico, traerlo a la luz, en un formato armonioso, rítmico contorno, llevado por una melodía principal, a la que se sumarán ahora otras voces, siempre a tenor de un duende iconoclasta y atrevido. Es rebeldía surrealista, que en la isla tiene un egregio reino, y en Olga adquiere valor ferroviario, tren de vagones repletos de imaginarios solares, la voz elude decirnos en pasado las voces del presente o viceversa, locomotora que en la emoción desliza sus raíles. La verdad persiste y la imaginista Olga Rivero Jordán se ve desbordada por su alter ego. Una vida como una embarcación donde las manos servirán de remos en la planicie reiterada que es el mundo que no ha dejado crecer sino unos menhires que como la poesía han sobrevivido al tiempo, ese monstruo nihilista e inexorable.

La imaginación es el puente interpretativo entre la desnuda sensación y los afluentes del entendimiento. Es la imagen eidética la escogida para surtir de catarsis los “alambiques”. Así nos obligará a sumar colores, a despertar el agua y en definitiva a poner en marcha el gran caudal sinestésico en libertad equinoccio que crea las ilusiones entre otras, las de recobrar el tiempo perdido. No tenemos edad se trata de preguntar por nuestras pasiones irredentas, por mi vida, mi sensualismo, en un sentido mayéutico que tiene a la comadrona en la prosa y al lector en su neófito.

Se trata asimismo de preguntar por la exclusión, por cómo sobrenadar frente a los potenciales estresores, pero está dotada la protagonista de un inteligente optimismo, ha ido eliminando obstáculos, se sabe feliz y multiorgásmica, precisamente ahora que la sociedad proclama su vuelta al rigorismo a las estéticas calasancias, al escolasticismo y a los seminarios cívico-militares. Un rancio olor para los días por llegar que Olga enfrenta desde ya, con esta imaginista de sueños. La mujer que conserva su energía creadora, que mantiene su dominancia imaginativa, que protege su intimidad hasta repeler todos los elementos nocivos que tratan de ahogarnos.

Llameante imaginación idiomática, pero también poder volitivo y cognitivo proceso, en un paseo por el tránsito psicosexual humano y una reflexión acerca de la gregaria manada y sus miedos.

En el primero de los sueños aparecen las furias incestuosas y los héroes paródicos... aparece un personaje con un smokin de caramelo por cuya espalda corre un río de trenzas hasta que se deshace en un rumor de sábanas orgiásticas, conduce a un infante a un sueño incestuoso. En el siguiente son las frutas las protagonistas, parras, uvas, membrillos y una atmósfera bucólica que acompaña esta pasión devorada en mitad de la campiña, donde se escucha la voz de los amantes campesinos, voz confinada en la secura, en la sequedad, sola con las líneas del poder que cede ante la tropelía del furioso y seductor amante, aquél que saliendo de detrás de gran roble en el parque exhibicionista, deja a la dama arrodillada de éxtasis.

La sombra que ciega es la de una mujer escotera, cuyos sueños de champaña abren grutas secretas manteniéndolas expuestas mientras en derredor flotan ligas y sujetadores como en los versos de la colegiala de Gutiérrez Albelo.

El río de la pasión sugiere un ananga-ranga de mandalas sexuales. Sólo hay un tapujo, el tapujo auscultador de prejuicios. Aunque pocos escritores de una forma tan delicada y erótica han expuesto abiertamente la sexualidad femenina como Olga Rivero en este libro.

Como cita Octavio Paz en La Llama Doble “por encima del fuego primordial del sexo, encendido por la naturaleza mucho antes de los primeros indicios de la humanidad, se eleva la llama roja del erotismo, por encima de la cual tiembla y se estremece la delicada llama azul del amor. No habría llama sin fuego; sin embargo hay más, mucho más, en la llanura roja y la azul y en cada una de ellas que el fuego del que nacen”.

@ Roberto Cabrera


texto de la presentación de la obra:

La Imaginista de Sueños. Olga Rivero Jordán

Ed. Ediciones Idea. Instituto Canario de La Mujer. Gobierno de Canarias

Ateneo de La Laguna. 25 de Junio de 2003. Ciclo “poéticas personales”

Un puerto para el gas........

Un puerto para el gas, ¿hay crisis?

El GAS es el “quid de la cuestión”, ese gas que aún sin estar, ya les ha generado un lucrativo negocio a unos privilegiados que el gobierno eligió y que ahora, como no podía ser de otra manera, ha caído en manos de ENAGAS, tal vez para que las presiones sean aún mayores. Y ello, a pesar de cantidad de accidentes con muertes en el mundo o de tantas experiencias negativas que nos llegan de otros lugares, como El Ferrol, desde donde unos compañeros de una sociedad tan vilipendiada que han puesto, “a la fuerza”, en situación de muy peligrosos riesgos de por vida, no han parado de ponernos en guardia para que escapáramos de la quema a tiempo.

Las estrategias de los políticos, maquiavélicas e inaceptables como siempre. Lanzar mensajes de ahorro en las facturas de electricidad para entusiasmar a la población, que no corresponden, o hablar de una energía más limpia y sobrada, aunque realmente también es finita, fósil y contaminante. Todo ello, además, adobado con el expreso y censurable abandono del crecimiento de las energías renovables, aún las fuentes sin igual que poseemos. Una similar actuación a la que han llevado a cabo, esgrimiendo mentiras de todo tipo, para desacreditar al Puerto de Santa Cruz y justificar así el de Granadilla, con las consecuencias tan graves de pérdidas de negocio y de empleos que ello nos ha ocasionado.

Y es que, compañeros, no hemos sido lo contundente que deberíamos haber sido, en contra de la iniciativa de introducción del gas en Tenerife. Ni desde la sociedad, ni desde el anterior grupo de gobierno del Ayuntamiento de Granadilla, que si bien sacó adelante una iniciativa de oposición a la entrada del gas por su Municipio, no difundió -día a día- esa negativa institucional, como debería haber hecho y que hoy nos tendría bastante alejados de la situación actual, con ese, al parecer, inminente inicio de las obras del puerto de Granadilla, cuyo argumento principal es el gas. Todo lo contrario que ha hecho el Ayuntamiento de Agüimes, con su alcalde Antonio Morales a la cabeza, con negativas y artículos diarios.

Y fíjense en los comentarios vertidos por algunos "impresentables" en la noticia que sale en La Opinión, que ven el gas como imprescindible y Granadilla como lugar idóneo para su introducción, para que Santa Cruz no asuma los graves y evidentes riesgos que ello conlleva. O sea, quitarse los peligros de encima y trasladárselos a los numerosos trabajadores del Polígono Industrial y a los núcleos poblacionales cercanos, como El Río, Tajao o El Médano, en una clara aplicación de la política "sálvese quien pueda". Y mucha gente, hasta incluso del lugar, seguramente inducidos por el poder "pueblerino" de su multi-imputado alcalde, callada o tragando, a pesar de que allí tampoco se cumplen las mínimas distancias recomendadas y/o exigibles. Sin duda, (buques gaseros+fuertes vientos=riesgos evidentes).y viento hay de sobra, ¿habrán gaseros?

Y en relación con este mismo paquete, cosas como que, tras la numantina lucha en contra del -criminal- Catálogo de Especies, que desde La Oposición hizo la socialista Guacimara Medina, hoy nada menos que viceconsejera de Medio Ambiente, ahora circulan rumores de que le está dando largas a una entrevista solicitada por un Grupo Ecologista. O los silencios de Francisco Hernández Spínola, tras sus muy frecuentes intervenciones, también desde la oposición, anunciando públicamente que retirarían el catálogo si llegaban al poder, o las más recientes manifestaciones del secretario regional del PSC y actual vicepresidente del Gobierno de Canarias, el socialista José Miguel Pérez, en una de sus habituales incongruencias, hablando de reformas que piensan llevar a cabo en el Catálogo desde el propio gobierno, que imagínense ya como acabaría.

Todo un cóctel envenenado para hacer realidad, ¡como sea!, una rechazada infraestructura portuaria, innecesaria a todas luces, que ni siquiera funcionaría de forma mínimamente adecuada y exigible (x), y que, por lo tanto, devastará de forma irreversible a cambio de nada que beneficie al Interés General, ya que no generaría economía productiva, ni crearía puestos de trabajo más allá de unos pocos y sólo durante su fase de construcción. Estos son los políticos que tenemos y que nos están llevando a la ruina, despilfarrando mucho dinero y desatendiendo necesidades vitales o no apostando por inversiones productivas y generadoras de empleos.

Podrán empezar a construir el puerto y salvar los muebles de algunos, pues aunque todos sabemos que no hay dinero y padecemos sus consecuencias a muchos niveles, es cierto que existe un crédito, tipo "Club Deal" concedido por varias entidades financieras, con un límite de 120 millones de euros del que pueden disponer. Pero esto no da para mucho, si acaso para ocasionar el daño ecológico irreversible, después habrá que devolver esa importante cantidad y los rendimientos de un puerto ruinoso, como el de Granadilla, no la generaría, por lo que tendrán que hipotecar el desarrollo del resto de puertos de la Provincia para ello. Personalmente, y en el conocimiento de que en aquel momento presidía la Autoridad Portuaria el imputado Luís Suárez Trenor, yo hubiera puesto esta obra en CUARENTENA por si acaso, por lo que pueda haber detrás y no lo digo sólo por lo de la Isla de Man, ¡al tiempo!

(x)http://www.nopuertogranadilla.com/contenidos/nuevos%20contenidos/doc%207%20dictamen%20pericial.pdf

© Cándido Quintana

Presidente de la Plataforma de Defensa del Puerto de Santa Cruz

miércoles, 28 de septiembre de 2011

PRESENTACION EN MADRID DE G21 ESTE PROXIMO VIERNES


La antología Generación 21: nuevos novelistas canarios

se presenta el viernes 30 en el Ateneo de Madrid

Ánghel Morales impulsa en esta obra a una cantera de 12 autores

Ediciones Idea y Ediciones Aguere han publicado Generación 21: nuevos novelistas canarios, un volumen -coordinado y prologado por el escritor, editor y periodista Ánghel Morales García-, que se constituye simultáneamente como carta de presentación de una cantera de 12 escritores del Archipiélago, antología de relatos y demostración de madurez, gracias al impulso potente y desprejuiciado que han sabido darle los narradores seleccionados a la novela de género.

La obra incluye los cuentos «Vino el azúcar», de Víctor Álamo de la Rosa; «Isabel y los visionautas», de Víctor Conde; «Vida, pasión y muerte de Felipe Marqués», de José Luis Correa; «Sin cara ni cruz», de David Galloway; «El encargo», de Santiago Gil; «Las seis caras del azar», de Cristo Hernández; «Los ojos de Henry Fonda», de Javier Hernández Velázquez; «Huellas en el barro», de Álvaro Marcos Arvelo; «La edad de Cristo», de Pablo Martín Carbajal; «Una superviviente, tal vez eso lo explica todo», de Nicolás Melini, «Otra vida», deAlexis Ravelo, y «El perro», de Anelio Rodríguez Concepción.

El libro se presenta el viernes 30 de septiembre, a las 20:00 horas en el Ateneo de Madrid (calle Prado, nº 21). En el acto intervendrán los autores y el director de Ediciones Aguere y padre del proyecto, Ánghel Morales García.

La abundancia de novelas con la que los escritores de la Generación 21 sacuden el panorama narrativo canario no tiene parangón en la historia de las letras canarias. Solo entre los autores representados en esta selección de Ánghel Morales se alcanza una producción de unas cincuenta novelas publicadas en apenas una década, un número realmente asombroso en relación con la historia literaria del Archipiélago. La novela erótica, negra, de ciencia ficción, policíaca, de creación de espacios míticos, social, fantástica… encuentran espacio, desarrollo y acomodo en sus brillantes propuestas. Generación 21: nuevos novelistas canarios pretende contribuir a la expansión y distinción de esta gran narrativa a través de un relato de cada uno de sus narradores.

Los novelistas

Víctor Álamo de la Rosa (Santa Cruz de Tenerife, 1969) es uno de los escritores canarios con mayor proyección internacional. Ha publicado las novelas El humilladero, El año de la seca, Campiro que, Terramores y La cueva de los leprosos, entre otros libros.

Anelio Rodríguez Concepción (Santa Cruz de La Palma, 1963), además de libros de poesía y relatos, ha publicado la novela La abuela de Caperucita (2008).

Álvaro Marcos Arvelo (Santa Cruz de Tenerife, 1965) es autor de las novelas El pasaje (1995) y Al sueño polar de golondrinas (2010), entre otros libros.

Víctor Conde, seudónimo de Alfredo Moreno Santana (Santa Cruz de Tenerife, 1973), ha obtenido varios premios nacionales de literatura de ciencia ficción y fantástica. Entre sus novelas figuran El tercer nombre del emperador (2002), Naturaleza muerta (2009) y Crónicas del multiverso (2010).

Cristo Hernández Morales (La Laguna, Tenerife, 1968) es autor de las novelas Recuerdos consentidos (2000), El Jardín de las especies(2001), La mirada de Gioconda (2002) y Los Hermenautas y el código de Apolo (2005), entre otras obras.

Javier Hernández Velázquez (Santa Cruz de Tenerife, 1968), entre otros libros, ha publicado las novelas La identidad fragmentada(2007) y Factotum (2005).

Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971), además de varios libros de relatos, tiene publicada las novelas: Tres funerales para Eladio Monroy, La noche de piedra. La iniquidad I, Solo los muertos (2008), La iniquidad II (2009) y Los tipos duros no leen poesía (2011).

Santiago Gil (Guía, Gran Canaria, 1967) ha publicado las novelas Por si amanece y no me encuentras (2005), Los años baldíos (2004),Un hombre solo y sin sombra (2007), Cómo ganarse la vida con la literatura (2008), Las derrotas cotidianas (2009), Los suplentes (2011),El motín de Arucas (2011) y Sentados (2011), entre otras obras.

José Luis Correa (Las Palmas de Gran Canaria, 1962) ha logrado cierta repercusión nacional con novelas como Un rastro de sirenas(2009), Una canción para Carla (2008) o Me mataron tan mal (2002). También tiene publicados varios libros de relatos.

David Galloway (Santa Cruz de Tenerife, 1960) ha publicado, entre otros libros, las novelas Testigo (Premio de Novela Corta Canaria en 1985), Agua de arroz y flores (1992) y La cueva de las mil momias (2010).

Nicolás Melini (La Palma, 1969) ha publicado las novelas El futbolista asesino (2000) y La sangre, la luz, el violoncelo (2005), además de varios libros de relatos.

Pablo Martín Carbajal (Algeciras, 1969) tiene publicadas las novelas eres azul cobalto (2005) y La ciudad de las miradas (2010).

Para más información:

Teléfono del director de Ediciones Aguere, Ánghel Morales: 676 863 442

Teléfono de la responsable de prensa de Ediciones Idea,

Elena Morales: 646 818 316

www.edicionesidea.com

martes, 27 de septiembre de 2011

Narrativa como evasión testimonial: tras leer “Generación 21”

Narrativa como evasión testimonial: tras leer “Generación 21”

Por Víctor Ramírez

A alguien escuchaste –seguramente a uno de tus estrambóticos personajes novelescos- que la esencia del Alma de las Naciones (o Pueblos, o Países, soberanos o sometidos) hay que buscarla en su Literatura (Poesía, Narrativa, Ensayo…): sí, y por muy analfabetos o casi nada lectores que hayan sido o fueren sus habitantes –como ha ocurrido y sigue ocurriendo con nuestros compatriotas. Según se constate en el contenido pretérito de su Literatura, así ha sido el comportamiento y devenir de la Nación; y, según se nos manifieste en su contenido reciente o actual, así es y será la energía comunitaria predominante –vivífica o mortífera, rebelde o sumisa, emancipadora o libertaria, solidaria o narcisista… Ha ocurrido y ocurre y ocurrirá en todo lugar y toda época: ¡y por muy alienado o destartalado por la ignorantación y el amedrentamiento que aquí hayan estado o estén ustedes, los

A la Narrativa –no toda, ¡claro!- ha correspondido y corresponde, seguramente, la constatación más nítida –o menos nebulosa- de esa Alma: acuérdate de Cervantes y Miguel Sarmiento, Zola y Galdós, Tolstoi y Arozarena, Isaac de Vega y Kazantzaki y Proust y Ángel Guerra y Agustín Espinosa… -sí, acuérdate de todos nuestros tantos benéficos queridos novelistas. Y ha correspondido -y sigue correspondiendo- esa constatación al narrador por enfrentarse éste al hecho literario –construir textos- recurriendo a la “evasión” fabuladora: entendiéndola como fuga, escape, huida desde su inexorable pétrea viscosa realidad como individuo social hacia la incontrolable movediza inasible realidad de su íntima fabulación –siempre alimentada y evacuada ésta por el subconsciente, alimentado y evacuado éste a su vez por los conocimientos adquiridos y las experiencias vividas.

De igual manera –como escuchaste a otro de tus personajes literarios ¿o al mismo?- que “la Verdad no nos hace libres sino que nos vuelve tristes”, asimismo “la consciencia indefectiblemente nos engaña, amigo Víctor; por eso solo me fío, y no mucho, de lo subconsciente espontáneo ingobernable”. De ahí que, al igual que el actualísimo muestrario narrativo “AISLADA ÓRBITA” –realizado por Rafael Franquelo y publicado por Inventarios Provisionales en 1973-, “GENERACIÓN 21: NUEVOS NOVELISTAS CANARIOS” –realizado por Ánghel Morales y editado por Aguere/Idea este año 2011-, cumple el ineludible papel de dejar constancia de la situación del Alma de lo que somos como Nación –“dejar constancia, por supuesto, en migajas descontroladas”: la única manera de dejarla.

En Patria Colonizada –como la Irlanda de Joyce y nuestra Canarias- la Literatura realizada deviene, inexorablemente, respuesta a la situación social desde tu individualidad, respuesta casi siempre –o siempre, al menos aquí- desmadejada: afortunadamente y debido a la naturaleza cargada –o repleta- de subconsciencia que tiene toda actividad creativa verdadera, es decir instintiva más que razonada. Y en esa respuesta –inclusive en la más nítidamente evasiva, en la más indisimuladamente narcisista etérea- podemos captar la verdadera –que no fingida- realidad de la Nación a que perteneces –aunque mores lejos de Ella (me vuelvo a acordar del querido mimosón –y por eso tan sufriente- James Joyce, por ejemplo).

*

De ahí la importancia, amigo Víctor, que continúo dando a toda Literatura –ya sé que tú no se la das-, incluyendo la menos valorada críticamente: y pese a que en esa Nación Colonizada apenas se lea al lector nativo por muy valioso que fuere -condenado él al lógico natural ostracismo castrador o a la manipulación colonizadora por parte del esbirraje académico tan déspota policial desde su castración castrante. (¿No lo dijo otro de tus personajes literarios?: eso de “aquí, en vuestra Patria Perraria, toda obra de cualquier arte ya al día siguiente de haber surgido se convierte en resto arqueológico cubierto, casi siempre para siempre, por los polvos de la ignorantación colonizadora; a lo mejor algún día, ya soberanos, pueden rescatarse y dejarán de ser restos, sí, a lo mejor”).

Te han preguntado si existe Literatura Canaria y cómo calificas a ésta –como parte de la española o diferente. Tu respuesta ha sido que existe distintiva y con todas sus variedades –cada autor es único aunque forme parte de modalidad literaria didácticamente específica. Es la nuestra una Literatura perteneciente a las que utilizan el idioma español como base –mexicana, cubana, hispana…. Hasta ahora ha sido y es colonial –como la de todos los autores latinoamericanos, europeos, africanos, asiáticos… que escribieron antes de que sus Naciones se emanciparan políticamente. Luego, ahora, con la emancipación política –e histórica- de sus respectivos países, sus obras son nacionales, forman parte –como Alma- de la esencia de su Patria –y aunque ellos no hayan sido soberanistas, y aunque ellos hubieren sido colaboracionistas del poder metropolitano e incluso descendientes directos de ocupacionistas colonizadores.

*

Surgen estas reflexiones al valorar el mérito que he captado en este muestrario de narradores canarios que me has regalado y que acabé anoche de leer, sí (me refiero al muestrario de narradores denominado GENERACIÓN 21: nuevos novelistas canarios por su impulsor y antólogo, tu amigo Ánghel Morales): mérito debido a la rebeldía insumisa de continuar editando nuestra Literatura, editándola cuando continúa fortaleciéndose todo en contra de Ésta –fortaleciéndose principal y contundentemente en los llamados “centros educativos”, que, como tú, yo también denomino “castrativos”.

En su discurso pronunciado cuando se le entregó el Premio Nóbel, en 1958 y con 45 años de edad, el tan estimado por ti Albert Camus –sufridor de esquizofrenia política cuando la cruentísima guerra de independencia argelina- confesó: “personalmente no puedo vivir sin mi arte; pero jamás he puesto ese arte por encima de toda otra cosa; por el contrario: si él me es necesario, es porque no me separa de nadie y me permite vivir tal como soy, al nivel de todos”. Te recuerdo estas palabras porque, en la mayoría de los textos narrativos que componen el muestrario G21, capto que con el arte convertido en relato sus autores no se separan de nadie, sino todo lo contrario: sus autores se implican con todos convirtiéndose –instintivamente- en testigos fidedignos de la realidad que les ha tocado –y por muy evasiva etérea que fuere su narración.

Guste o no, toda manifestación pública –y un libro lo es- se implica en la sociedad y época a que se pertenece: y aunque sea la Literatura –como manifiestas tú- un diálogo de solitarios –solitario el autor, solitario el lector-, y aunque apenas o nada se lea ese libro (muchos escritores, paupérrimos económicamente y casi por nadie leídos, han sufrido encarcelamiento, exilio, e incluso muerte por sus escritos publicados). Y te digo esto –insisto- porque lo que más valoro –gratificándome, por supuesto, con la calidad literaria manifestada- es la existencia real –social- del libro como exponente grupal de escritores nuestros, sí. Pues lo mejor de la Literatura es que todo libro se emancipa del autor -aunque lo comprometa con su permanente testimonio (¡testimonio incluso contra su propio creador!) - y pasa a pertenecer al lector, por muy apartado que se halle éste en época y geografía.

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Ya sabes que, en el mentado discurso, Albert Camus también dijo lo que tú más sigues valorando, amigo Víctor: “Por lo mismo, el papel del escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición, no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte”. Esta advertencia de Camus –que se refiere, ¡claro!, a escritores honestos- también se cumple con textos mostrados en G21 –incluyendo, por supuesto, a los que se evaden hacia realidades llamadas etéreas.

El escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificara a condición de que acepte, en la medida de lo posible, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio de la Verdad y el servicio de la Libertad” -apuntilló el bueno de Camus: lo que en Patria Colonizada, sometidos sus humanos a la Ignorantación y el Amedrantamiento –la Pudrición Castradora-, es muy difícil, casi imposible… Por lo que, asumiendo la inexorabilidad de que tu literatura pueda ser instrumento colonial colonizador –es decir que sea utilizada contra la Verdad y la Libertad- tienen ustedes, amigo Víctor, que seguir escribiendo y publicando: seguir por muchísimo que se les ningunee cuando osan encararse al maldito Poder Esbirril politico-académico.

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Lo verdaderamente positivo de toda obra literaria es que ella se defiende solita –¡incluso yendo contra su padrito, el autor! A éste no le queda más que admitir que, en efecto, él fue quien la parió y aceptar toda la responsabilidad de su existencia -con ideología incluida, claro. Y este muestrario narrativo G21 sabrá defenderse porque la evasión creativa de sus autores es ineludiblemente testimonial: adquiere responsabilidad social por muy esotérica que sea esa evasión. La Verdad y la Libertad continúan aguardando pacientemente. De ustedes, principalmente de ustedes, los escritores, amigo Víctor, dependen el tiempo y la calidad de esa espera. Salud.

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