viernes, 9 de junio de 2017

EL PP AYUDÓ A ISIS



EL PP AYUDÓ A ISIS
ANÍBAL MALVAR
Como periodista, a veces tengo la impresión de que estoy incurriendo en dejación de funciones. Cada vez me interesa menos escribir. Sobre nada. Mi excusa es que llevo un tiempo enfrentado a una enfermedad terrible, dolorosa, cruel e incurable. Y, para mi desgracia, esa enfermedad no la padezco yo. La padece ese ente denominado La Mayoría. De nada vale la información, eso a lo que me dedico, a lo que nos dedicamos unos cuantos, si La Mayoría solo responde vomitando la bilis con la que se deja alimentar.

Theresa May, la premier británica, acaba de servir de portavoz de La Mayoría después de la barbarie de Londres: “I’m clear: if human rights laws get in the way of tackling extremism and terrorism, we will change those laws to keep British people safe”. Os lo traduzco a mi cheli: “Lo tengo claro: si las leyes que protegen los derechos humanos estorban la manera de joder al extremismo y a los terroristas, cambiaremos esas leyes para salvar el culo a los ciudadanos británicos”. Esta señora, mientras fue ministra de Interior tory (el PP con bombín), redujo la plantilla policial británica en 20.000 agentes. Casi el 12% de la plantilla. Luchar contra el terrorismo reduciendo los medios para investigación y liliputizando derechos humanos es tan inteligente como cagar boca abajo, creo yo. Tal vez me equivoco, pero algo me falla.

Donald Trump es un Pato Donald inofensivo al lado de esta Nosferatu que acaba de anunciar el fin de la Declaración de Derechos Humanos, firmada en 1948 en París después de 269 años de acuerdos y desacordes entre estados, políticos, filósofos, sufraguistas y hipsters para intentar que no nos hagamos daños innecesarios los unos a los otros.

Es curioso que el primer borrador de esta Declaración naciera en Inglaterra con el Habeas Corpus Act de 1679 y vaya a morir, también, en Gran Bretaña. El británico es el único animal que tropieza con una piedra, la aparta y la vuelve a colocar para tropezar de nuevo (como soy internacionalista, británicos somos todos). De aquel habeas corpus act surgieron, por ejemplo, los derechos del ciudadano contagiados por la Revolución Francesa desde 1789 y la abolición –informal– de la esclavitud en 1927.

Dos días después del atentado de Londres, en El Intermedio de Wyoming, analizaba el asunto de la lucha antiterrorista la fiscal jefe antiyihadista de España, Dolores Delgado. 18 fiscales a su cargo. Llevan todas las causas de terrorismo yihadista. “Eliminaron una herramienta que era para mí fundamental: la jurisdicción universal. La persecución de cualquier hecho cometido en cualquier lugar, en cualquier territorio, siempre que afecte a delitos tan importantes como es el terrorismo. El terrorismo yihadista es un terrorismo universal, global. Y, sin embargo, nosotros nos hemos puesto fronteras, porque no podemos investigar en según qué supuestos”.

Lo que viene a decir nuestra fiscal jefe antiyihad es que el PP se convirtió en el mejor cómplice europeo de ISIS cuando en 2014 eliminó, con los votos borregos de su mayoría absoluta, la jurisdicción universal de nuestro ordenamiento jurídico. Si un yihadista de Perpignan es detectado porque prepara un atentado en Madrid no se le puede investigar desde España.

La jurisdicción universal se la empezó cargando José Luis Rodríguez Zapatero con la reforma que pactó con PP, CiU y PNV en 2009. A China le molestó que los garzones quisieran enjuiciarlos por banales asuntos de derechos humanos, y ordenó al gobierno del PSOE reducir la competencia de nuestros jueces para juzgar temitas del exterior con la excusa de evitar “conflictos diplomáticos”. Yo no sé vosotros, pero prefiero darme de hostias con el embajador de China (conflicto diplomático) que permitir la esclavitud de niños chinos fabricando dentaduras para Rafa Hernando (que necesita muchas para sonreír tan a menudo).

Son los intereses económicos de las grandes firmas los que inspiran estas reformas. También ayuda el hecho de que al PP y al PSOE les dé un poco de miedo que algún país se dedique a investigar los crímenes del franquismo, o los de José María Aznar, lanzando un ataque a Irak basado en mentiras y repudiado por la ONU.

Dolores Delgado, la fiscal antiyihadista, se ha referido muchas veces a la “ideología patógena” que inspira a un tipo moro o nacionalista o libertario o nazi a alquilar una furgona, lanzarse a atropellar gente, acuchillarla y dejarse matar. Lo de “ideología patógena” también deberíamos hacérnoslo mirar nosotros, los defensores de la libertad, los demócratas, los aznares, los blair, los bush, La Mayoría.

Me da asco el mundo que le estamos dejando a los que vengan. Y no es un sentimiento egoísta ni ideologizado. Por mí no me preocupo, porque he gozado una vida bella: he amado y he sido amado mucho más de lo que me han odiado y he odiado. Ahora odio más.

Perdonad por la tristeza. Pero esto era una becqueriana carta de amor dirigida a mi amada muerta: La Mayoría.

PS: Espero que ni yo, ni mi tristeza, tengamos razón.

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